27 de febrero de 2019

Una arboleda, tranquila




Una arboleda, tranquila


Una arboleda, tranquila,
a la hora de la siesta;
todo el paisaje, en silencio,
parece, se despereza.

Una arboleda, tranquila,
bajo un gran cielo celeste;
todo sereno, callado,
todo en calma, todo agreste.

Una arboleda, tranquila,
parece, duerme la siesta;
¡y la siesta es una fiesta:
una fiesta de silencios,
una fiesta de frescor,
una fiesta de amarillos,
una fiesta de verdor!


Douglas Wright



Cien cordilleras






Cien cordilleras


Cien cordilleras de nubes,
cien cordilleras de hielo
allá, detrás de los árboles,
¡qué digo, arriba en el cielo!

Cien cordilleras de hielo,
cien cordilleras de nubes
como montañas gigantes
que allá, por el cielo, suben.

¡Qué manera de treparlas
a esas montañas heladas!,
de treparlas con mis ganas
y con mi imaginación,
¡qué digo, con mi mirada!


Douglas Wright




23 de febrero de 2019

¿Adónde se van las sombras?


¿Adónde se van las sombras? 

¿Adónde se van las sombras
cuando se van a dormir?;
allá al fondo, tras el cerco
que rodea mi jardín.


¿Adónde se van las sombras
cuando ya cae la tarde?;
allá, justo al lado opuesto
de ese gran cielo que arde.

¿Adónde se van las sombras
cuando ya llega la noche?;
allá, al fondo de la calle,
justo detrás de los coches.


¿Adónde se van las sombras
cuando ya se acaba el día?;
allá, detrás de las plantas
del balcón de mi vecina.

¿Adónde se van las sombras?
adónde, yo me pregunto;
tal vez se van a sus casas,
más allá del horizonte,
al otro lado del mundo.


 Douglas Wright


16 de febrero de 2019

Arbolito, arbolito




Arbolito, arbolito


Arbolito, arbolito,
con hojitas que se mecen
con la brisa de la tarde
—¡lucecitas amarillas,
eso es lo que parecen!

Arbolito, arbolito
—¡como esos de Navidad!—,
con hojitas que se mecen
como luces tintineantes,
¡una fiesta de verdad!

¡Arbolito, arbolito,
tus hojitas amarillas
—que se mecen en la tarde—
como farolitos cantan,
como farolitos bailan,
como farolitos brillan!


Douglas Wright


12 de febrero de 2019

El cielo y la tierra juegan



El cielo y la tierra juegan 

El cielo y la tierra juegan
a copiarse mutuamente
—con formas muy parecidas,
en situaciones distintas,
en lugares diferentes. 

Douglas Wright

11 de febrero de 2019

Con mi carpeta de artista




Con mi carpeta de artista


Voy por los campos labrados
con mi carpeta de artista
—como los pintores de antes,
como los impresionistas.

Trepo unas lomas redondas
—con casas desparramadas,
con los tejados rojizos,
con las paredes blanqueadas.

Camino por esos bosques
que van bordeando el sendero
—con mi carpeta de artista,
con mi pipa y mi sombrero.

Bajo a la orilla del río
por una senda arbolada
y veo, abajo, en el agua,
la inmensidad reflejada.

En mi carpeta de artista
—mi carpeta de bocetos—
me traigo un poco de todo
lo que encuentro en el camino:
campos, lomas, bosques, ríos
—sus misterios, sus secretos.


Douglas Wright



¡Qué manera de saber!


¡Qué manera de saber!


Las mariposas lo saben
—¡qué manera de saber!—
y las abejas lo saben
—ellas lo saben también.

Al quinotero de casa
—ese que está en el balcón—
le han brotado flores blancas
—¡como una gran explosión!

Las mariposas lo saben
y las abejas también,
y yo pienso: “¡fabuloso
—asombroso, misterioso—,
qué manera de saber!”.


Douglas Wright



4 de febrero de 2019

Obelixco


CICLOPEDIA

Obelixco

Obelisco gordo.


Una leyenda al pie hace referencia a los inspiradores de este monumento: Goscinny y Uderzo, los creadores de “Asterix”.

Douglas Wright

30 de enero de 2019

Cielo arriba y cielo abajo



Cielo arriba y cielo abajo


Cielo arriba y cielo abajo,
¡qué manera de haber cielo!;
cielo, arriba, en las alturas
y cielo, abajo, en el suelo.

Cielo arriba y cielo abajo,
¡qué manera de haber cielo!;
parece que estoy parado
en medio de un gran espejo.

Cielo arriba y cielo abajo,
¡qué manera de haber cielo!;
adondequiera que mire,
lo mismo que pajaritos,
mis ojos levantan vuelo.


Douglas Wright



Como una invasión de nubes





Como una invasión de nubes


Como una invasión de nubes
—¿qué sé yo?— del más allá,
nubes gigantes, inmensas,
nubes sobre la ciudad.

Como una invasión de nubes
—nubes grandes, nubes blancas—,
sobre las casas del barrio,
sobre el cielo de la plaza.

Como una invasión de nubes
—casi, como cordilleras—,
nubes gigantes, enormes,
nubes de más nubes llenas.

Como una invasión de nubes
que se nos vienen encima,
un ejército de nubes
poderosas se avecina.

Como una invasión de nubes
surge sobre el horizonte:
nubes tal como ballenas,
nubes tal como elefantes
—¡y hasta una nube con cuerno
como un gran rinoceronte!


Douglas Wright






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Nota 1
Cualquier parecido con “Marte ataca” o “El día de la independencia” es pura coincidencia.

Nota 2
Como se puede ver, los dibujos fueron hechos en plena escapada.

Nota 3
Para evitar problemas como los que tuvo Orson Welles con su emisión radial de “La guerra de los mundos”, avisamos: esta poesía es pura ficción.


29 de enero de 2019

Una familia de nubes




Una familia de nubes


Una familia de nubes
va de paseo a la playa
—con sus palas, con sus baldes,
sus ojotas y sus mallas.

Una familia de nubes
va de paseo a la playa
—a dibujar, con sus sombras,
nubes, en la arena blanca.

Una familia de nubes
va de paseo a la playa
—y juega a las escondidas
con el sol de la mañana.

Una familia de nubes
va de paseo a la playa
—a zambullirse en el mar,
a nadar y hacer la plancha.

Una familia de nubes
—grandes, medianas y chicas—,
cuando el sol se está poniendo,
a su casa se retiran.


Douglas Wright





Esa de ahí es mi casa


Esa de ahí es mi casa
(esa que parece un barco)


Esa de ahí es mi casa,
esa que parece un barco,
con mediasombras por velas
y balcones por cubiertas.

(Mis instrumentos marinos,
esos de navegación:
un dibujo, una poesía,
a veces, una canción.)

Esa de ahí es mi casa,
esa que parece un barco,
como un barco a la deriva
en una calle desierta.

(Mi rumbo: sin rumbo fijo,
un rumbo sin dirección;
mi brújula: los sentidos,
la intuición y la emoción.)

Esa de ahí es mi casa,
esa que parece un barco,
con los balcones al cielo,
con las ventanas abiertas.

(Mis mares son esos cielos
que se ven desde el balcón,
con nubes como ballenas
y uno que otro tiburón.)

Esa de ahí es mi casa,
esa que parece un barco,
con un viejo capitán,
con un niño marinero,
con los ojos bien abiertos,
con los ojos bien alerta.


Douglas Wright