---- Bonus Hace un par de años
me compré (¡al fin!) un globo terráqueo (uno sepia, con aspecto antiguo). Yo veía globos así
en películas y series ambientadas en el 1.800, por ejemplo (en las de Sherlock
Holmes o en las oficinas del Almirantazgo Británico) y uno gigante —admirado por
todos— en el despacho del detective Nero Wolfe. De chico me iba de
"viaje mental" mirando los mapas maravillosos del libro de Geography. Ahora, me fui de
viaje explorando este globo con una lupa. ¡Y qué sensación distinta que da el
mirar todo en una esfera en vez de hacerlo en una superficie plana! Pero finalmente —se
me ocurrió pensar— todas estas maravillas (continentes, océanos, islas,
cordilleras, regiones polares...) son solo la superficie. ¿Qué hay más adentro,
en las profundidades? ¿Qué es lo que hay
en la superficie misma pero en vibraciones más sutiles, imperceptibles a
nuestros sentidos físicos? No hay globo
terráqueo para eso, me parece. DW
Detrás del mundo que veo Letra y música:
Douglas Wright Detrás del mundo que
veo hay un mundo
invisible, un mundo de
vibraciones casi, casi
imperceptibles. Es la vida que palpita en las hojas que se agitan y en la brisa que acaricia mi frente y mis mejillas. Detrás del mundo que
veo hay un mundo que
presiento con los ojos de mi
alma, los ojos del
sentimiento. Es la vida que palpita en las hojas que se agitan y en la gran fuerza que mueve esas nubes que transitan.
---- Bonus Cuando me quedo callado Por supuesto, no
escucho una voz (que suena en el aire clara y sonora) con mis oídos físicos
(menos aún una voz que suena en el cielo y hace temblar todo, como en algunas
películas). Estas voces (la del
árbol, la del cielo, la del pasto) le hablan a otros oídos, más sutiles (que
también los tenemos —aunque no los cultivamos), de ahí la importancia del
silencio, del callar. Ocurre que cuando me
quedo callado (cuando hago silencio —cuando el silencio se hace en mí) también
puedo "ver" de otra manera (y también "oler",
"palpar", "gustar"...). "Give peace a
chance", cantaba John Lennon hace muchos años. Dale una chance, una
oportunidad al silencio, canturreo yo, ahora. DW