15 de septiembre de 2018

¡Ah, esos días de playa!


Hace algunos años realicé una serie de dibujos
de gran tamaño para unas páginas dobles
de unos libros de texto escolar.

Ahora, mirando aquellos dibujos,
surgen poesías como ésta.




¡Ah, esos días de playa!


¡Ah, esos días de playa
de cuando yo era chico,
con sombrillas de colores,
con baldes, palas, castillos!




Se me han quedado en la piel
aquellos días de playa,
correteando por la orilla
sobre la arena dorada.




¡Ah, esos días de playa,
esas playas de mi infancia,
olas y espuma muy cerca,
horizonte en la distancia!




Arriba, en el aire puro,
anchas alas de gaviota,
abajo, piernitas flacas
corriendo tras la pelota.




¡Ah, esos días de playa,
esos días del pasado,
mallas, remeras, ojotas,
gaseosas, panchos, asado!




El mar era nuestro cielo,
un cielo donde volar,
y volar era nadar
agitando nuestros brazos
sobre la espuma del mar.




Douglas Wright


6 de septiembre de 2018

Una florcita del cielo




Una florcita del cielo


Creo que, a veces, el cielo
se hace presente en la tierra,
cuando recién me despierto,
cuando estoy medio dormido.

A veces, aquí, en la tierra,
se hace presente el cielo,
antes de que, en mis tareas,
me halle, de nuevo, sumido.

Creo que, a veces, el cielo
está presente en mi mente,
antes de que el “sí” y el “no”
tomen, otra vez, partido.

Creo que, a veces, el cielo
está presente en mi cuerpo,
cuando yo soy todo el cuerpo,
relajado, distendido.

Creo que, a veces, yo mismo
soy como un cielo en la tierra,
una florcita del cielo
que, en esta tierra, ha crecido.


Douglas Wright



La primera mariposa


La primera mariposa 

La primera mariposa
de esta nueva primavera
ha venido a saludarme;
¡la primera, la primera!




(Y las primeras florcitas
aquí la están esperando,
al costado del sendero,
mientras yo doy mi paseo,
mientras yo ando caminando.)



  
Douglas Wright

31 de agosto de 2018

¡Ese Machado, pintor!




Canción basada en la poesía
del mismo nombre.

Letra y música, instrumentos
y voces: Douglas Wright

(Entre comillas, claro, algunos fragmentos
de las poesías de Antonio Machado.) 



¡Ese Machado, pintor!


¡Cómo me gusta Machado
—el Machado impresionista—,
pintando, con sus palabras,
esos campos de Castilla!

“Mira el incendio de esa nube grana,
y aquella estrella en el azul, esposa.
Tras el Duero, la loma de Santana
se amorata en la tarde silenciosa.”

“¡De amarillo calabaza,
en el azul, cómo sube
la luna, sobre la plaza!”


¡Ah, ese Antonio Machado
—como un Monet o un Pissarro—,
pintando cielos, montañas,
caminos de polvo y barro!

“Nubes, sol, prado verde y caserío
en la loma, revueltos. Primavera
puso en el aire de este campo frío
la gracia de sus chopos de ribera.”

“¡Luna llena, luna llena,
tan oronda, tan redonda,
en esta noche serena!”


¡Ese Machado, pintor
paisajista, impresionista
—sus palabras, los colores
de una paleta de artista!

“¡Tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo váis! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!”

“Sobre los pinos del monte,
madona sobre la piedra
del áspero Guadarrama,
miras mi ventana abierta.”




  
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Canción: ¡Ese Machado, pintor!


30 de agosto de 2018

Cielo de los pajaritos




Cielo de los pajaritos


Cielo de los pajaritos,
medio ambiente para el vuelo;
puntitos batiendo alas
mientras yo, alas plegadas,
los miro, aquí, desde el suelo.

Cielo de los pajaritos,
celeste pentagramado;
puntitos tal como notas
que suenan en el celeste,
que yo escucho, aquí, parado.

Cielo de los pajaritos;
ya va a llegar el momento
de desplegar mis dos alas
y, como un pájaro más,
hacerme uno con la brisa,
hacerme uno con el viento.


Douglas Wright



29 de agosto de 2018

¡Ese Machado, pintor!



Conocí la poesía de Machado —a mis 20 años—
por aquél disco hermoso que hizo Joan Manuel Serrat
a fines de los años ’60.

Muchos años después leí sus poesías completas y,
siendo yo un impresionista, me impresionó
su paisajismo, impresionista también.

Aquí va una poesía
—destinada a ser canción—
acerca de ese Antonio Machado:
“¡Ese Machado, pintor!”.



¡Ese Machado, pintor!


¡Cómo me gusta Machado
—el Machado impresionista—,
pintando, con sus palabras,
esos campos de Castilla!

“Mira el incendio de esa nube grana,
y aquella estrella en el azul, esposa.
Tras el Duero, la loma de Santana
se amorata en la tarde silenciosa.”

“¡De amarillo calabaza,
en el azul, cómo sube
la luna, sobre la plaza!”


¡Ah, ese Antonio Machado
—como un Monet o un Pissarro—,
pintando cielos, montañas,
caminos de polvo y barro!

“Nubes, sol, prado verde y caserío
en la loma, revueltos. Primavera
puso en el aire de este campo frío
la gracia de sus chopos de ribera.”

“¡Luna llena, luna llena,
tan oronda, tan redonda,
en esta noche serena!”


¡Ese Machado, pintor
paisajista, impresionista
—sus palabras, los colores
de una paleta de artista!

“¡Tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo váis! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!”

“Sobre los pinos del monte,
madona sobre la piedra
del áspero Guadarrama,
miras mi ventana abierta.”


Douglas Wright



23 de agosto de 2018

Un mundito de juguete




Un mundito de juguete

Aquí, un mundo en miniatura,
un mundito de juguete:
un pueblito, una plaza,
unos campitos labrados,
unas vaquitas pastando,
los cerros y, atrás, el cielo.

Aquí, un mundo de juguete,
un mundito en miniatura:
una ciudad, rascacielos,
un horizonte de casas,
una ruta, autos, micros
y aquél avioncito en vuelo.

Douglas Wright


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un pueblito, una plaza…



unos campitos labrados…



unas vaquitas pastando…



los cerros y, atrás, el cielo…



 una ciudad, rascacielos…



un horizonte de casas…



una ruta, autos, micros…



y aquél avioncito en vuelo…



18 de agosto de 2018

Estamos en primavera




Estamos en primavera


El calendario me dice
que estamos en pleno invierno;
el aire lo contradice
y lo contradice el cielo.

Año, tras año, tras año
—esta vez no es la primera—,
en pleno invierno, yo siento
que estamos en primavera.


Douglas Wright


13 de agosto de 2018

Reflexión




Reflexión 

Un gran cielo, reflejado
en este charco pequeño,
entre unas hojas que flotan,
entre ramitas y pasto.

Un gran cielo, reflejado
en este pequeño charco;
lo más alto, reflejado
en lo que está más abajo. 

Douglas Wright



12 de agosto de 2018

Una tarde de Pissarro




Una tarde de Pissarro


Una tarde de Pissarro
—no sé bien cómo decirlo—,
nubes blancas en un cielo
de un color azul-invierno
y, al costado del sendero,
unas hojitas caídas
y unos charquitos de barro.

Una tarde de Pissarro
—no sé bien cómo explicarlo—,
una sensación de invierno
que ya es, casi, primavera,
un paisaje impresionista
en pleno 2018
al que, con mi camarita
—esa de mi celular—
casi atrapo, casi agarro.


Douglas Wright




8 de agosto de 2018

En esta noche de luna




Canción basada en la poesía
“Los colores de la noche”.

Letra y música, guitarras
y voces: Douglas Wright


En esta noche de luna


Las ventanas apagadas
reflejan, en sus cristales,
el brillo de las estrellas,
como si fueran vitrales.

Los tejados azulados
de las casas suburbanas
sueñan con esos celestes
del cielo de la mañana.

El sueño de los que duermen
profundamente en sus camas
sale a rondar por el barrio
en esta noche de luna,
en esta noche estrellada.


El empedrado arrugado,
de grisáceos adoquines,
sueña con yuyitos verdes
y con oscuros verdines.

Los muros de calicanto
parecen fosforescentes
bajo una luna opalina,
una luna refulgente.

El sueño de los que duermen
profundamente en sus camas
sale a rondar por el barrio
en esta noche de luna,
en esta noche estrellada.


La luna llena se escapa
del gran paisaje nocturno
mientras el cielo la mira
pensativo, taciturno.

El mundo no está dormido
sino despierto a otra vida,
el sueño de nuestros sueños,
eso es, tal vez, la vigilia.

El sueño de los que duermen
profundamente en sus camas
sale a rondar por el barrio
en esta noche de luna,
en esta noche estrellada.




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Canción: En esta noche de luna


20 de julio de 2018

Los colores de la noche


Los colores de la noche


Los pajaritos dormidos
parecen piar, en sueños,
entre las ramas oscuras
de los álamos y cedros.



Los tejados azulados
de las casas suburbanas
sueñan con esos celestes
del cielo de la mañana.



Las arboledas del fondo
le hacen cosquillas al cielo
con sus ramas que parecen
como manos, como dedos.



La luna, casi, se escapa
del gran paisaje nocturno
mientras el cielo la mira
pensativo, taciturno.



Los colores de la noche
son colores misteriosos,
llenos de azules, violetas
y de marrones terrosos.



Las ventanas apagadas
reflejan, en sus cristales,
el brillo de las estrellas,
como si fueran vitrales.



El pasto de la vereda
resplandece en suaves brillos
con un tintinear que suena
como el canto de los grillos.



Nubes de formas extrañas
y colores surrealistas
juegan a que son pintadas
por noctámbulos artistas.



El empedrado arrugado,
de grisáceos adoquines,
sueña con pastitos verdes
y con oscuros verdines.



Los muros de calicanto
parecen fosforescentes
bajo una luna opalina,
una luna refulgente.



El sueño de los que duermen,
profundamente, en sus camas,
sale a rondar por el barrio
en esta noche de luna,
en esta noche estrellada.



Douglas Wright