4 de abril de 2011

Luciano y su mamá - I




Una casa más grande


—Má, ¿cómo conociste a papá? —preguntó Luciano tironeando de la manga del pulóver de su mamá. Ella levantó la vista del libro que estaba leyendo en el sillón de la sala y, mirándolo de reojo, le respondió:
—En un baile, Luciano.
—¿Y yo estaba en ese baile también? —ahora Luciano se había sentado a su lado, y la miraba fijamente.
—No, Luciano. Vos no habías nacido —dijo la mamá con el libro todavía en la mano, a punto de retomar la lectura. Pero antes de que pudiera hacerlo, Luciano volvió a preguntar:
—¿Y dónde se casaron, mami?
—En el Registro Civil.
—¿Yo estaba?, no me acuerdo.
La mamá dejó el libro sobre el apoyabrazos del sillón y acarició la cabeza de Luciano:
—No, Luciano. No estabas.
—¿No había podido ir?
—Todavía no habías nacido, Lú.
—Ahhh... Y la fiesta ¿en dónde la hicieron?
—En el salón del Club Social —recordó la mamá, con una sonrisa. —Fue una fiesta muy linda.
Luciano se puso de pie sobre los almohadones del sillón. Su cara y la de su mamá estaban ahora a la misma altura. Entonces dijo:
—Ahí sí, yo ya estaba ¿no?
—No Luciano, todavía no.
—¿Y fue cuando se casaron que vinieron a esta casa? —La mirada de Luciano recorrió toda la sala.
—No, Lucín. Primero vivíamos en un departamento más chico. Vinimos a esta casa por vos —dijo la mamá, mirándolo con ternura.
—¿Por qué? ¿Yo vivía en esta casa? —los ojos de Luciano se abrieron tan grandes como los de su pato de plástico, ese que hacía flotar en la bañera.
—No, Luciano, aun no habías nacido. Vinimos a esta casa porque es grande. Queríamos tener mucho espacio para cuando vos nacieras.
—Claro —dijo Luciano, pensativo—. Seguro que en el departamento chico no había lugar para todas estas preguntas. ¿No?
La mamá lo tomó de la mano y contestó:
—Así es, Luciano.


Douglas Wright

3 de abril de 2011

En la cubierta de un barco...


En la cubierta de un barco,
tranquilo, tomando el sol,
o en el balcón de mi casa:
ya no sé bien dónde estoy.

30 de marzo de 2011

El grifo


Alto, elegante,
cuello plateado
(largo, brillante,
curvo, delgado),
pico muy largo,
todo mojado,
que mueve y mueve
de lado a lado
y deja todo
(tazas y vasos,
platos, cubiertos),
todo brillante,
todo radiante:
¡todo lavado!

29 de marzo de 2011

Otro Bocadito en broma


El viento me despeina
el vello en las axilas;
él parece decir:
“¿Por qué no te depilas?”

28 de marzo de 2011

Sin “Solución”


Estas adivinanzas no tienen una solución dada
(ni una solución única).

Descubrí, inventá, imaginá tu propia solución.

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Eso que anda por el aire
como una bola de fuego
anda un rato encendido
pero se apaga luego.




Camino un rato a su lado
pero después yo me alejo;
cuando otra vez se me acerca,
muy tranquilo yo lo dejo...




Está quietito, muy quieto
en medio de un pozo oscuro;
primero parece blando
pero resulta que es duro.




Está sentada a mi lado
en el banco de la plaza;
cuando yo emprendo el regreso
ella me sigue hasta casa.

26 de marzo de 2011

Bocaditos en broma


Ese angelito cupido,
chiquitito y cabezón,
como no es nada estupido,
siempre apunta al corazón.



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Un balde que está de balde,
cumple justo su función,
entonces no está de balde,
como estaría un fuentón.



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Le tengo alergia al colergio
pues no me gusta estudiar;
no me den ningún remedio:
¡yo no me quiero curar!



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La birome no se come,
ella es para escribir;
si uno come la birome,
entonces: ¡a digerir!


La vida viene...


La vida viene
cada mañana.

La vida llega.
La vida entra.
La vida pasa...


La vida entra
por mi ventana.

La vida ríe.
La vida canta.
La vida pasa...


Todo cambia, todo cambia...


Todo cambia, todo cambia,
nunca nada queda igual:
el viento mueve las hojas,
el sol camina en el cielo,
el agua corre en el río,
las nubes vienen y van.

Todo cambia, todo cambia,
todo anda por andar:
el día va hacia la noche,
y la noche, a la mañana;
todo camina y camina,
¡no deja de caminar!

24 de marzo de 2011

La luna llena se asoma...


La luna llena se asoma
detrás del follaje oscuro;
el follaje, azul y negro,
la luna es blanco puro.

22 de marzo de 2011

Así es la mirada...


Así es la mirada,
“la mirada perdida”:
como no busca nada,
se encuentra con la vida.


Esta vez no quiero un cuento


Esta vez no quiero un cuento
con princesas y soldados,
ni con reyes en sus tronos,
ni con hadas ni con hados.




Esta vez no quiero un cuento
con príncipes azulados,
ni con castillos con torres,
ni con bosques encantados.




Esta vez no quiero un cuento
con carruajes adornados,
ni sirvientes de uniforme
con cien botones dorados.




Esta vez no quiero un cuento
con caballeros armados,
ni con lanzas, catapultas,
ni ejércitos bien formados.




Esta vez no quiero un cuento
con dragones enojados,
ni con magos ni con brujas,
ni con ogros deformados.




Esta vez yo quiero un cuento
donde todos, muy callados
(los reyes y las princesas,
los príncipes azulados,
los sirvientes de uniforme,
los caballeros armados,
los magos de barba blanca,
y las hadas y los hados,
y los ogros y las brujas,
y los soldados formados),
todos sentados en ronda,
todos en ronda sentados,
me escuchen contar un cuento
¡que a todos deje asombrados!


21 de marzo de 2011

Yo no puedo estar quieto...


Yo no puedo estar quieto
ni siquiera un momento;
y cuando me parece
que estoy quieto, muy quieto,
igual que como el viento,
igual que el pensamiento,
de nuevo, una vez más:
¡ya estoy en movimiento!