El mundo me dice "hola"
El árbol me dice
"hola"
con sus ramas, con
sus hojas,
me saluda con su
tronco,
me acaricia con su
sombra.
El cielo me dice
"hola"
con su celeste
profundo,
como en un lago
azulado,
en silencio, yo me
hundo.
Me dice
"hola" el pastito
verde claro de la
plaza,
y el pastito verde
oscuro
del cantero de mi
casa.
El mundo me dice
"hola",
el mundo parece
hablar
cuando yo escucho en
silencio,
dele callar y
callar.
Douglas Wright
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Bonus
Cuando me quedo callado
Por supuesto, no
escucho una voz (que suena en el aire clara y sonora) con mis oídos físicos
(menos aún una voz que suena en el cielo y hace temblar todo, como en algunas
películas).
Estas voces (la del
árbol, la del cielo, la del pasto) le hablan a otros oídos, más sutiles (que
también los tenemos —aunque no los cultivamos), de ahí la importancia del
silencio, del callar.
Ocurre que cuando me
quedo callado (cuando hago silencio —cuando el silencio se hace en mí) también
puedo "ver" de otra manera (y también "oler",
"palpar", "gustar"...).
"Give peace a
chance", cantaba John Lennon hace muchos años.
Dale una chance, una
oportunidad al silencio, canturreo yo, ahora.
DW
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