por hisopos.
Todas encierran una moraleja, aunque ninguna
acerca de mantener limpios los oídos.
La zorra y los hisopos, El escorpión y el hisopo
nadador, La cigarra y el hisopo laborioso, La liebre
y el hisopo lento son algunas de las más conocidas.

¿Que si son buenas estas fábulas?
Tanto como meterse un palo en la oreja, diríamos.

Qué interesante entrada, las fábulas de Esopo siguen siendo sorprendentes por lo vigentes que resultan sus enseñanzas. Son historias sencillas, pero con reflexiones que nunca pasan de moda.
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