La pintura Impresionista


La pintura Impresionista 

¡Qué pintura impresionante
la de los Impresionistas,
pintando las vibraciones,
pintando las pulsaciones
de todo aquello que exista!

¡Qué pintura impresionante
la de esos locos pintores,
retratando vibraciones,
retratando pulsaciones
con sus trazos de colores!

La pintura Impresionista,
¡qué pintura impresionante!,
retratando lo invisible,
retratando lo oscilante,
eso que se manifiesta,
tan sólo por un instante,
entre uno y otro polo
de un acontecer vibrante. 

Douglas Wright



Vivo adentro de un gran cuadro Impresionista


Vivo adentro de un gran cuadro Impresionista 

Vivo adentro de un gran cuadro
—de un gran cuadro Impresionista—,
viendo cómo juega el sol
con las hojas de los árboles,
con los tejados de enfrente,
con las cortinas flameantes,
haciendo que todo vibre
sin que nada se resista.

Vivo adentro de un gran cuadro
que yo miro fascinado
—el sol que juega en las hojas,
las cortinas, los tejados—;
viendo cómo todo vibra,
con ojos Impresionistas,
yo también soy un pintor:
¡yo soy un pintor pintado! 

Douglas Wright



Un paisaje Impresionista


Un paisaje Impresionista 

Sol y cielo, cielo y sol,
un paisaje Impresionista
diciéndome que, tal vez,
esa sea la vibración
de todo aquello que exista.

Un paisaje Impresionista,
sol y cielo, cielo y sol,
diciéndome que, tal vez,
eso sea lo que exista:
¡todo pura vibración! 

Douglas Wright



9 de diciembre de 2016

¡Su pequeño amigo nuevo!


¡Su pequeño amigo nuevo! 

Este, “Quique, el quinotero”,
se ha hecho de un nuevo amigo:
el colibrí de mi calle,
el colibrí de mi barrio,
¡su pequeño amigo nuevo! 

Douglas Wright



Igual que dos picaflores


Igual que dos picaflores 

El árbol frente a mi casa
me regaló un colibrí
—como una flor voladora,
un jazmín o un alelí.

El árbol frente a mi casa
me regaló un colibrí,
y mis ojos aletearon
—igual que dos picaflores—
justito cuando lo vi. 

Douglas Wright



Como una sinfonía


Como una sinfonía 

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía,
que yo anoto con cuidado
con lápiz y tinta china.

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía,
una poesía de sol,
una poesía de brisa.

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía,
verde, naranja y marrón
—verde, verde y amarilla.

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía,
una poesía sin tiempo,
una poesía sin prisa.

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía,
una poesía de luz,
una poesía de vida.

El árbol frente a mi casa
me dicta una poesía
que va sonando en sus hojas,
que va sonando en sus ramas
—en su tronco, sus raíces—
como una sinfonía. 

Douglas Wright